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Capítulo 07 - El voto de Eleanor

Chapter 07 - Capítulo 07 - El voto de Eleanor

Eleanor entró en la sala del consejo apoyada en un bastón de madera oscura.

No parecía una mujer derrotada por diez años de encierro psiquiátrico. Parecía una mujer que había aprendido a caminar despacio para obligar a los demás a esperar.

Daniel se puso de pie.

—Esta reunión es privada.

—También lo era mi matrimonio —respondió Eleanor—. Y eso no impidió que Patricia invitara a medio consejo a participar.

Claire acompañó a Madison por videoconferencia desde el hospital. Emma dormía en una cuna junto a la cama. Madison llevaba una camisa blanca y el cabello recogido. Se sentía débil, pero no quería que Daniel viera debilidad donde solo había recuperación.

Eleanor entregó un documento al secretario.

Jonathan Parker la había nombrado administradora independiente de un fideicomiso de protección. El voto se activaba si un miembro de la familia intentaba transferir patentes de la empresa durante una incapacidad médica de Madison.

—Mi hermano nunca me habló de esto —dijo Daniel.

—Esa era la idea —respondió Eleanor.

Madison miró la pantalla.

—¿Conocías a mi padre?

—Me ayudó a salir de la tutela de Richard.

Eleanor explicó que Jonathan Parker financió su defensa legal después de descubrir que una patente de su antigua empresa había sido obtenida mediante el control fraudulento de sus acciones. A cambio, Eleanor le contó cómo Patricia y Richard operaban.

Jonathan temía que algún día los Whitmore buscaran otra familia vulnerable.

No imaginó que sería la suya.

—¿Por qué no me lo dijo? —preguntó Madison.

—Porque creía que Ethan podía ser distinto de su madre.

—Se equivocó.

Eleanor asintió.

—Sí.

No intentó suavizarlo.

El consejo procedió a votar la suspensión.

Daniel tenía cinco votos.

Madison, cuatro.

Eleanor votó en contra.

Empate.

Según los estatutos, un empate mantenía la situación anterior. Madison conservaba su autoridad fiduciaria, aunque temporalmente delegada en Claire mientras estuviera hospitalizada.

Daniel cerró la carpeta con fuerza.

—Esto paralizará la empresa.

—No —dijo Madison desde la pantalla—. Paralizará la venta.

—La patente necesita capital.

—No de Whitmore Health.

—Tu padre era científico, no empresario.

Madison sostuvo la mirada de su tío.

—Y tú eres empresario, pero olvidaste que la empresa no existe para vender a cualquier precio.

Eleanor pidió hablar.

—Hay algo que el consejo debe saber.

Sacó una copia del acuerdo de adquisición.

Daniel no solo recibiría una comisión. Había negociado un puesto en Whitmore Health y protección frente a cualquier investigación sobre los ensayos clínicos antiguos de Parker Biolabs.

—¿Qué ensayos? —preguntó un consejero.

Daniel palideció.

Madison sintió una presión en el pecho.

—¿Qué ocultaste?

Daniel negó con la cabeza.

—No es relevante para la votación.

Eleanor abrió otra carpeta.

Quince años atrás, Parker Biolabs colaboró con Whitmore Medical en un estudio de sedantes prenatales. Jonathan Parker descubrió que algunos datos habían sido modificados para ocultar riesgos en fetos. Canceló el acuerdo y archivó la patente.

El investigador encargado era Samuel Mercer.

—Mi padre sabía que Mercer falsificaba datos —dijo Madison.

—Sí —respondió Eleanor—. Y Daniel también.

Daniel golpeó la mesa.

—Jonathan decidió no denunciar porque habría hundido la empresa.

—Jonathan preparó una denuncia —replicó Eleanor—. Murió antes de entregarla.

La muerte de Jonathan siempre se consideró un infarto. Tenía cincuenta y nueve años y antecedentes familiares.

Madison sintió que la habitación del hospital se alejaba.

—¿Insinúas que lo mataron?

—No tengo pruebas —dijo Eleanor—. Tengo dudas.

Daniel recogió sus papeles.

—Esto es una manipulación de una anciana resentida.

Eleanor no se movió.

—Esa frase también la utilizó Patricia cuando yo intenté recuperar mis acciones.

Daniel salió de la sala.

Madison permaneció mirando la silla vacía de su tío.

Daniel había sido el adulto que aparecía cuando Jonathan viajaba. La llevaba al colegio, sabía que odiaba la piel del tomate y le enseñó a conducir en un aparcamiento vacío. Después de la muerte de su padre, fue él quien revisó las facturas, habló con los bancos y repitió que Madison no tendría que cargar sola con la empresa.

Ahora comprendía que algunas personas ayudan para convertirse en imprescindibles. No porque deseen aliviar el peso, sino porque quieren decidir dónde debe colocarse.

Una consejera llamada Marjorie Chen pidió hablar sin Daniel presente.

—Hace un año intentó modificar el protocolo de sucesión —dijo—. Quería que el presidente interino pudiera aprobar ventas durante una baja médica del accionista principal.

—¿Por qué no me lo contaron?

Marjorie bajó los ojos.

—Porque lo presentó como una medida administrativa y porque usted acababa de anunciar el embarazo. Nos dijo que no debíamos añadirle estrés.

Madison soltó una risa cansada.

—Otra vez me protegieron de la información que necesitaba para protegerme.

Dos miembros del consejo admitieron que Daniel había hablado de su ansiedad y del aborto espontáneo en reuniones donde Madison no estaba. No la llamó incapaz. Usó palabras más limpias: vulnerable, cansada, imprevisible bajo presión.

Había preparado al consejo para desconfiar de ella mucho antes de que Patricia presentara la tutela.

Eleanor acercó el rostro a la cámara.

—Los planes de este tipo rara vez empiezan con una firma falsa. Empiezan enseñando a una habitación a interpretar como peligro cualquier desacuerdo de una mujer.

Claire llamó de inmediato a Dana.

La policía bloqueó los accesos a los archivos históricos de Parker Biolabs. Dos horas después, descubrieron que alguien había intentado borrar el servidor donde Jonathan guardaba su investigación.

El intento procedía del ordenador de Daniel.

Pero las cámaras mostraban a otra persona entrando en su despacho.

Natalie Kerr.

Madison conocía el nombre.

Natalie había sido asistente de Ethan antes de que él la despidiera por «problemas de confianza».

En realidad, habían mantenido una relación durante nueve meses.

Madison lo descubrió al inicio del embarazo y Ethan juró que había terminado.

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Ahora Natalie trabajaba para Daniel.

Y la imagen de seguridad la mostraba saliendo con una caja marcada como ARCHIVO PARKER–MERCER.

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