Capítulo 04 - Lo que Ethan sí sabía

Chapter 04 - Capítulo 04 - Lo que Ethan sí sabía
Ethan aceptó declarar sin Patricia.
Su abogado se opuso, pero él insistió. Dana organizó la entrevista en una sala del hospital, lejos de Madison. Claire pudo seguirla desde otra habitación.
Ethan parecía no haber dormido. Llevaba la misma chaqueta oscura del día anterior y el cabello desordenado.
—¿Qué significa «no volveré a darle nada»? —preguntó Dana.
Él sostuvo el vaso de agua sin beber.
—Un té.
—¿Qué contenía?
—No lo sabía exactamente.
—Entonces sabía que contenía algo.
Ethan cerró los ojos.
Tres semanas antes del parto, Patricia le entregó unas gotas. Dijo que eran un suplemento natural para ayudar a Madison a dormir. Ethan las puso en el té durante cuatro noches.
—¿Sin decírselo?
—Mi madre dijo que eran seguras para embarazadas.
Dana no mostró emoción.
—¿Por qué dejó de hacerlo?
—Madison se despertó confundida. Se cayó en el baño.
Madison recordó aquella noche. Ethan la encontró en el suelo y dijo que la presión arterial estaba baja. Patricia llevó al día siguiente un tensiómetro y pasó la tarde hablando de lo frágil que se había vuelto.
—¿Llamó a un médico? —preguntó Dana.
—Mercer dijo que descansara.
Samuel Mercer no era obstetra. Era director de Whitmore Health Ventures y amigo de Patricia.
Claire anotó el nombre.
—¿Sabía que su madre quería declarar incapaz a Madison?
Ethan tardó demasiado.
—Sabía que quería una autorización temporal.
—No es la pregunta.
—Dijo que Madison estaba tomando decisiones emocionales sobre Parker Biolabs.
—Decisiones como no venderle una patente a su empresa.
—La venta habría beneficiado a todos.
Dana dejó el bolígrafo.
—Señor Whitmore, su esposa estaba de parto y usted bloqueó las puertas para obligarla a firmar.
—Yo iba a volver.
—Estaba a dos calles.
Ethan levantó la cabeza.
—¿Quién le dijo eso?
—¿Importa?
Él miró hacia el espejo de la sala, sabiendo que Madison podía estar detrás.
—Bryce dijo que necesitábamos dejarla sola unos minutos para que entendiera que no había otra opción. Mi madre quería que permaneciera dentro hasta que llegara el médico.
—¿Qué médico?
—Mercer.
—¿Para sedarla?
—No lo sé.
Dana se inclinó.
—¿Qué creyó usted?
Ethan respiró con dificultad.
—Que firmaría. Que después iríamos al hospital y todo se resolvería.
—¿Incluso cuando le dijo que había roto aguas?
—Mi madre aseguró que mentía.
—Pero usted la oyó gritar.
Ethan bajó la cabeza.
—Sí.
Madison salió de la sala de observación antes de escuchar más.
No necesitaba cada detalle. La verdad esencial ya estaba allí: su marido había elegido creer la explicación que le permitía obtener lo que quería.
Claire la siguió.
—No tienes que decidir hoy qué significa esto para el futuro.
—Sí sé lo que significa.
—Para la custodia, no para el matrimonio.
Madison miró a Emma, dormida en la cuna transparente.
—No hay matrimonio.
La declaración de Ethan llevó a una orden de registro en la casa de Patricia.
La policía encontró suplementos, expedientes médicos y copias de las firmas de Madison. También halló un armario cerrado con documentos relacionados con Eleanor Voss.
Entre ellos había una carta reciente.
Eleanor había escrito a Patricia seis meses atrás:
«Sé lo que hiciste conmigo y sé lo que planeas hacer con Madison. Esta vez no me quedaré callada».
Dana viajó a Vermont con un detective.
Eleanor aceptó declarar.
Contó que Richard y Patricia mantenían una relación mientras ella seguía casada. Eleanor poseía acciones de una empresa farmacéutica que Richard quería controlar. Cuando se negó a firmar, empezaron los diagnósticos.
—Me daban tranquilizantes —dijo en vídeo—. Después grababan mis peores momentos. Convencieron a un juez de que necesitaba tutela.
—¿Patricia falsificó documentos? —preguntó el detective.
—Patricia hizo algo más inteligente. Convenció a médicos de que era por mi bien.
Richard obtuvo el control de las acciones. Meses después se casó con Patricia.
Eleanor recuperó su libertad años más tarde, pero no su reputación ni el dinero.
—¿Por qué no denunció antes?
—Lo hice. Nadie quería escuchar a una mujer con un historial psiquiátrico.
Madison observó la grabación con las manos frías.
El patrón era claro.
Patricia no improvisó.
Había aprendido a convertir la incredulidad hacia una mujer en una herramienta legal.
La audiencia sobre Emma comenzó al día siguiente.
El abogado de Ethan pidió visitas supervisadas. Claire presentó la grabación de la casa, los mensajes y la declaración de Ethan.
La jueza mantuvo la orden de protección.
—El señor Whitmore no tendrá contacto con la menor hasta completar una evaluación de riesgo y hasta que la investigación penal determine su participación —dijo.
Ethan cerró los ojos.
Patricia no estaba presente. Su abogado afirmó que sufría una crisis hipertensiva.
Al salir, Claire recibió una llamada del banco.
Alguien había intentado transferir las acciones infantiles de Emma usando un certificado de nacimiento provisional.
—Eso no puede hacerse sin mi firma —dijo Madison.
Claire mostró el documento enviado al banco.
Llevaba la firma de Madison.
Y la huella del pie de Emma.
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La huella solo había sido tomada en el hospital.
Eso significaba que alguien dentro de la planta de maternidad trabajaba para Patricia.