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Capítulo 05 - La enfermera del turno de noche

Chapter 05 - Capítulo 05 - La enfermera del turno de noche

El hospital cerró temporalmente la planta.

Nadie entró ni salió sin identificación. Dana pidió la lista completa del personal que había accedido al expediente de Emma.

Siete nombres aparecían en horarios inusuales.

Uno pertenecía a Nina, la enfermera que había consolado a Madison.

—No puede ser ella —dijo Madison.

Dana no discutió.

—Preguntaremos.

Nina acudió voluntariamente. Explicó que accedió al archivo para corregir una dosis y solicitar una prueba neonatal. Su actividad coincidía con las órdenes médicas.

Otro nombre no.

Rebecca Lane, enfermera contratada por una agencia, había abierto el expediente a las 03:14, fotografiado el certificado provisional y consultado la sección de huellas.

Rebecca no se presentó a su siguiente turno.

La policía localizó su coche cerca de la estación Penn. Dentro había un uniforme, veinte mil dólares en efectivo y un sobre dirigido a Ethan.

El contenido no era una confesión.

Era una amenaza.

«Patricia sabe que hablaste. Si no corriges tu declaración, hará público lo que ocurrió con Caroline».

Madison nunca había conocido a Caroline Whitmore.

Claire sí encontró el nombre: hermana menor de Ethan, fallecida a los diecinueve años por una sobredosis accidental.

Ethan se negó inicialmente a hablar.

Cuando Dana le mostró el sobre, se derrumbó.

Caroline no había muerto por drogas recreativas. Había tomado tranquilizantes prescritos por Mercer después de acusar a Patricia de manipular las cuentas de Richard.

—Mi madre dijo que Caroline estaba descompensada —explicó Ethan—. Yo le creí.

—¿Estaba usted con ella la noche que murió? —preguntó Dana.

—Sí.

Caroline llamó a Ethan desde la casa familiar. Decía que Patricia había escondido documentos en la biblioteca. Ethan llegó y la encontró desorientada. En lugar de llevarla al hospital, llamó a su madre.

Patricia ordenó esperar a Mercer.

—Caroline dejó de respirar antes de que llegara —dijo Ethan.

—¿Por qué no llamó al 911?

—Mi madre dijo que habría un escándalo. Que Caroline perdería todo.

Dana guardó silencio.

Ethan lloraba sin ruido.

—Ayudé a mover los frascos antes de que llegara la policía.

Madison escuchó la declaración desde su habitación y sintió algo parecido a pena. No por el hombre que había sido con ella, sino por el muchacho que aprendió que proteger a su madre era más importante que proteger a una persona moribunda.

Pero la pena no borraba las decisiones posteriores.

—¿Patricia mató a Caroline? —preguntó Dana.

—No lo sé.

—¿Mercer?

—No lo sé.

—¿Qué sabe?

Ethan levantó la mirada.

—Que mi madre guardó el diario de Caroline.

La policía registró la biblioteca.

El diario estaba detrás de una hilera de enciclopedias. Las últimas páginas describían transferencias desde la fundación familiar hacia una empresa llamada Caldwell Strategic.

Bryce Caldwell.

El abogado no era solo un empleado.

Llevaba diecisiete años moviendo dinero para Patricia.

Caroline también escribió sobre Madison.

«Ethan está enamorado de una chica llamada Madison Parker. Mamá ya pregunta cuánto vale su empresa. Ojalá él tenga el valor de verla como persona antes de que ella la convierta en una solución».

La entrada tenía doce años.

Madison la leyó dos veces.

Patricia había estudiado su patrimonio antes de que Ethan le propusiera matrimonio.

—¿Él lo sabía? —preguntó.

Claire negó.

—No tenemos pruebas.

—Siempre falta la prueba exacta que podría hacerlo menos culpable.

Emma empezó a llorar.

Madison la tomó en brazos. La niña se calmó al sentir su pecho.

Nina entró con el resultado de la prueba neonatal. Su rostro estaba serio.

—Hay un marcador que tenemos que repetir.

Madison sintió que el cuerpo se tensaba.

—¿Qué marcador?

Emma mostraba niveles anormales de una enzima hepática. Podía deberse a la exposición prenatal al sedante o a una condición hereditaria. Necesitaban más análisis.

—¿Está en peligro?

—Ahora está estable.

La palabra ahora no tranquilizó a Madison.

La segunda prueba confirmó que Emma necesitaba seguimiento, pero no una intervención inmediata. El especialista explicó que la mayoría de los bebés con aquel patrón evolucionaban bien si se eliminaba la exposición.

—¿Las cápsulas pudieron causarlo?

—Es posible.

La rabia de Madison dejó de ser abstracta.

Patricia no solo intentó controlar acciones.

Había utilizado su cuerpo mientras dentro crecía otra vida.

Dana recibió una llamada.

Rebecca Lane había sido encontrada en un motel de Nueva Jersey. Aceptó colaborar a cambio de protección.

No trabajaba para Patricia.

Trabajaba para Bryce.

Y según ella, Bryce llevaba semanas preparando una salida en la que Patricia cargaría con toda la culpa.

—¿Por qué robar la huella de Emma? —preguntó Dana.

Rebecca entregó un correo.

Bryce planeaba transferir las acciones a un fideicomiso extranjero y después denunciar la operación como obra de Patricia. Se quedaría con una comisión millonaria y desaparecería.

Pero había un detalle.

El fideicomiso beneficiario no estaba a nombre de Bryce.

Estaba a nombre de Ethan.

Madison miró a Claire.

—¿Ethan lo sabía?

La respuesta llegó desde la puerta.

—No —dijo Ethan.

Había entrado acompañado por dos agentes para firmar documentos.

Sostenía una carpeta.

—Pero sé cómo encontrar a Bryce.

Y antes de que Dana pudiera detenerlo, añadió:

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—Porque sigue usando la casa que Madison compró antes de casarnos.

Una casa que Ethan había jurado vender hacía seis años.

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