Capítulo 16 - La tumba de Grace

Chapter 16 - Capítulo 16 - La tumba de Grace
La frase de Victor recorrió la sala como una corriente eléctrica.
Owen dejó de mirar la pantalla y buscó el rostro de su padre. Nathan parecía más joven de repente, no por alivio, sino por la esperanza infantil de quien cree que una pérdida puede deshacerse. Clara comprendió por qué Victor eligió aquella mentira. No atacaba las pruebas. Atacaba el deseo.
Durante diez años, Nathan había mantenido intacto el armario de Grace, pagado el invernadero y evitado vender su coche. Decía que respetaba la memoria. En realidad, una parte de él conservaba objetos como si la permanencia pudiera negociar con la muerte.
Nathan sintió que el cuerpo reaccionaba antes que la razón. Una parte de él quiso creer. Otra reconoció de inmediato la crueldad: Victor sabía que la esperanza podía desordenar incluso pruebas claras.
—Estuve en el funeral —dijo.
—Viste un ataúd cerrado.
—Vi el cuerpo en el hospital.
—Viste a una mujer cubierta por una sábana después de que Mercer te dijera que era Grace.
Nathan miró a Mercer.
El médico bajó la cabeza.
—¿Era ella? —preguntó Owen desde la pantalla.
Mercer tardó demasiado.
—Sí.
—¿Está seguro?
—Vi morir a Grace.
Victor soltó una risa.
—Entonces no tendrás problema con una exhumación.
Elena pidió terminar la reunión. La destitución quedó aprobada. Victor fue detenido al salir por obstrucción, fraude y manipulación de pruebas. Sin embargo, su última afirmación ya había abierto una herida.
Nathan solicitó exhumar el cuerpo.
Clara se opuso al principio.
—Está usando a Grace otra vez para obligarnos a perseguir una historia de Victor.
—Necesito saber.
—Eso es lo que quiere.
Owen intervino.
—Yo también necesito saber.
La orden judicial se obtuvo en cuatro días. Durante la espera, Nathan apenas dormía. Volvió a mirar fotografías, informes y la grabación final. Se preguntaba si Grace podía haber sobrevivido y elegido desaparecer.
Aquella idea dolía de una manera distinta. Si estaba viva, quizá había preferido diez años lejos antes que volver con él.
Sofía fue directa.
—No construya una segunda vida para ella en su cabeza antes de tener resultados.
Nathan asintió.
La exhumación se realizó sin prensa. La prueba genética tardaría cuarenta y ocho horas.
Nathan permaneció dentro del coche mientras los técnicos trabajaban. No quiso acercarse a la tumba. Durante el funeral había elegido un ataúd cerrado porque Walter dijo que el rostro de Grace estaba demasiado dañado. Ahora comprendía que incluso aquella decisión había sido tomada por otro hombre y aceptada por él.
Pensó en llamar a Owen, pero no quería usar a su hijo para soportar la espera. Llamó a su terapeuta, una mujer a la que había conocido hacía solo una semana, y dijo en voz alta que tenía miedo de descubrir que Grace lo había abandonado. La terapeuta respondió que ese miedo hablaba más de su culpa que de Grace. Nathan no discutió.
Mientras tanto, Owen recibió la segunda infusión de anticuerpos. Esta vez la reacción fue menor. Pudo levantar una taza con ambas manos. Clara lo observó desde la puerta.
—Ven —dijo él.
—No quiero interrumpir.
—Estoy bebiendo agua, no firmando un tratado.
Clara se sentó.
—¿Qué harás si Grace está viva? —preguntó.
—No lo sé.
—¿La buscarás?
—Sí. Pero no para obligarla a volver.
Clara sonrió ligeramente.
—Eso suena sano.
—He tenido buenos profesores últimamente.
El silencio entre ellos no fue incómodo.
Owen la miró.
—Cuando todo esto termine, puedes marcharte.
—Lo sé.
—Grace lo dijo en la grabación. No tienes que terminar la batalla.
—También lo sé.
—¿Entonces por qué sigues aquí?
Clara tardó.
—Al principio, por mi madre. Después, porque quería ver caer a Victor. Ahora… porque quiero saber cómo termina tu tratamiento.
Owen sonrió.
—Esa es una respuesta cuidadosamente cobarde.
—Estoy aprendiendo de los Whitmore.
Ambos rieron. Fue una risa pequeña, pero Nathan la oyó desde el pasillo y se detuvo. No entró.
Los resultados llegaron al día siguiente.
El cuerpo pertenecía a Grace.
La coincidencia genética con Owen era concluyente.
Nathan sintió alivio y pérdida al mismo tiempo. La esperanza falsa había obligado a enterrarla otra vez.
Victor pidió hablar desde la cárcel.
—¿Por qué mentiste? —preguntó Nathan a través del cristal.
—No mentí. Dije que el cuerpo nunca había sido identificado por ADN. Era cierto.
—Sabías que era ella.
—Quería demostrarte que todavía puedes abandonar cualquier certeza cuando te ofrecen la historia que deseas.
Nathan lo miró.
—Como hice con Walter.
—Exacto.
Victor sonrió, pero la sonrisa se quebró.
—Él siempre te perdonaba todo. A mí me exigía resultados.
—Y por eso mataste a Grace.
—No planeé matarla. Quería asustarla, recuperar los documentos. Cambié la orden del anticoagulante para retrasar la cirugía y ganar tiempo. Mercer debía corregirla.
—¿Por qué no lo hizo?
—Porque yo había bloqueado su acceso.
Victor bajó la mirada por primera vez.
—Cuando supe que había muerto, Walter dijo que ya no había vuelta atrás.
—Siempre hay una vuelta antes de la siguiente decisión.
—Fácil decirlo ahora.
Nathan pensó en su propia responsabilidad.
—No. No es fácil.
Victor ofreció entregar cuentas ocultas y pruebas contra otros directivos a cambio de una reducción de condena.
No lo hizo por remordimiento. Sus abogados calcularon que cada nombre podía reducir meses o años. Nathan observó aquella negociación sin esperar una transformación moral. Había aprendido que la justicia no siempre necesitaba que el culpable comprendiera; a veces bastaba con limitar su capacidad de volver a hacer daño y conservar la verdad para quienes llegaran después.
Victor entregó cuentas ocultas y pruebas contra otros directivos a cambio de una reducción de condena. La fiscalía aceptó escucharlo, no prometerle nada.
Antes de que Nathan se marchara, Victor lo llamó.
—Grace dejó una séptima carta.
—Había seis.
—Isabel se quedó con la última. Walter nunca la encontró.
—¿Para quién era?
Victor apoyó la frente en el cristal.
—Para la mujer con la que tú pensabas casarte después de su muerte.
Nathan sintió un frío antiguo.
Solo hubo una mujer.
Beatrice Cole, la administradora de la mansión, había cuidado de Owen y de Nathan durante los años posteriores al funeral. Nathan llegó a proponerle matrimonio. Ella rechazó y abandonó la casa sin explicación.
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Llevaba nueve años desaparecida.
Y según Victor, guardaba la última carta de Grace.