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Capítulo 13 - Cuando se apagó la clínica

Chapter 13 - Capítulo 13 - Cuando se apagó la clínica

La oscuridad duró siete segundos.

Para Nathan fueron siete años.

En el primer segundo recordó la llamada de Grace. En el segundo, el monitor de Owen durante su primera hospitalización. En el tercero comprendió que había pasado décadas creyendo que el dinero podía comprar sistemas sin fallos, médicos sin dudas y edificios donde nada imprevisible entraría.

Cuando la luz de emergencia se encendió, supo que la riqueza nunca había eliminado el peligro. Solo había permitido que quienes lo administraban ocultaran mejor los interruptores.

Para Nathan fueron siete años.

Corrió por el pasillo siguiendo las luces de emergencia. Clara iba delante, guiándose con la linterna del teléfono. En la habitación de Owen, el respirador auxiliar funcionaba con batería, pero el monitor central había quedado negro.

Sofía comprimía manualmente una bolsa de ventilación.

—Está respirando —dijo—. Lento, pero respira.

Helen Park abrió el armario eléctrico. Los generadores no habían fallado. Alguien había enviado una orden remota para aislar la habitación de Owen del sistema de respaldo.

—Eso requiere credenciales de administrador —dijo.

—¿Quién las tiene? —preguntó Clara.

Helen enumeró cuatro nombres.

El suyo.

El de Sofía.

El del técnico nocturno.

Y el de Samuel Mercer, porque la clínica había utilizado años atrás un programa diseñado por Whitmore Therapeutics.

Nathan llamó a Mercer.

El médico no contestó.

La puerta de servicio estaba abierta. El técnico de guardia fue encontrado inconsciente en un almacén, con una lesión leve en la cabeza. Las cámaras mostraban a un hombre entrando con su uniforme.

No era Victor.

Era Mercer.

—Nos ayudó —dijo Elena—. ¿Por qué atacaría ahora?

Sofía revisó la vía intravenosa de Owen.

—No vino a matarlo.

Sofía sostuvo la vía entre dos dedos. Mercer había dejado una marca minúscula en la etiqueta, un símbolo que ambos usaban décadas atrás para indicar una sustancia pendiente de validación. Aquel detalle no demostraba buenas intenciones, pero sí que esperaba que ella revisara antes de administrar.

—Sigue intentando controlar desde las sombras —dijo Clara.

—Sí —respondió Sofía—. Incluso cuando ayuda, decide por otros. La culpa no elimina los hábitos que la crearon.

En el puerto había una ampolla nueva. El líquido contenía un anticuerpo experimental, similar al producido por Eva, pero refinado.

—¿Puede ayudarlo? —preguntó Nathan.

—También podría provocar una reacción mortal.

Junto a la cama encontraron una nota.

«Victor viene por la única muestra estable. No confíen en el laboratorio. Owen necesita la dosis antes del amanecer».

Clara miró el reloj.

Faltaban tres horas.

Owen abrió los ojos.

—No me la pongan sin preguntarme.

Sofía se inclinó.

—No sabemos si es segura.

—¿Sabemos si no ponerla es seguro?

—No.

Nathan sintió el impulso de decidir. Lo reconoció antes de hablar y se obligó a guardar silencio.

Owen pidió que localizaran a Mercer.

Elena rastreó su teléfono hasta el aparcamiento de la antigua sede de Whitmore Medical Center, cerrada desde hacía seis años. La frase de Victor —“quien ya está dentro de tu casa”— no se refería a la mansión. Se refería al primer edificio de la familia, el lugar donde Walter había iniciado todo.

Nathan, Clara y dos agentes fueron allí.

La entrada principal estaba cerrada. Encontraron una puerta lateral abierta y huellas recientes. El interior olía a humedad y desinfectante viejo.

Mercer estaba en el antiguo laboratorio neonatal.

Tenía una herida en el hombro y sostenía una nevera portátil.

—Llegan tarde —dijo.

—¿Qué le puso a Owen? —preguntó Nathan.

—Una dosis de prueba. No suficiente para curarlo, sí para frenar la crisis.

—¿Por qué no lo explicó?

—Porque el laboratorio de Helen Park está comprometido. Victor pagó a uno de los analistas.

Clara se acercó.

—Usted pasó años obedeciendo a Victor y ahora espera que confiemos.

—No.

Mercer dejó la nevera en el suelo.

—Espero que verifiquen cada palabra.

Dentro había el protocolo completo para crear anticuerpos a partir de Eva sin ponerla en riesgo. Mercer había trabajado en secreto durante años, usando muestras antiguas.

—¿Por qué no trató antes a Owen? —preguntó Nathan.

—Porque Walter prohibió reconocer que V-9 causaba daño. Victor continuó. Yo podía mantenerlo estable con Ravelin-B y Dovarex, o perder acceso y dejar que muriera.

—Lo mantuvo enfermo.

—Sí.

—Y falsificó un pronóstico de catorce días.

Mercer cerró los ojos.

—Victor me ordenó hacerlo para activar la transferencia. Yo calculé que la retirada controlada demostraría que Owen no estaba terminal. Pensé que Nathan buscaría una segunda opinión.

Nathan sintió la acusación.

—Y no lo hice.

—No.

Otra decisión construida sobre la certeza de que Nathan escogería la versión más cómoda.

Un ruido metálico sonó en el pasillo.

Los agentes avanzaron.

Victor apareció detrás de un cristal, junto al antiguo sistema de incineración de muestras. Sostenía una pistola y una carpeta.

—Dame la nevera, Samuel.

Mercer no se movió.

—Se acabó.

—No. Se acaba cuando el último sujeto muere y los archivos desaparecen.

Nathan dio un paso.

—Owen aceptó las acciones.

—Las acciones no importan si la empresa cae.

—Entonces ¿por qué hiciste todo esto?

Victor lo miró con desprecio.

—Porque Walter eligió al hijo equivocado para heredar el apellido. Tú recibiste la casa, la fundación y el hijo perfecto. Yo recibí el trabajo sucio.

—Owen nunca fue perfecto. Estaba enfermo por lo que hicisteis.

—Estaba vivo gracias a nosotros.

Clara habló desde atrás.

—Mateo no.

Victor la reconoció.

—La hija de Isabel.

—Sí.

—Tu madre entendió demasiado tarde que la verdad no devuelve a los muertos.

—Pero puede dejar de fabricar otros.

Victor apuntó hacia la nevera.

Mercer la empujó con el pie hacia Clara. Victor disparó. La bala golpeó una lámpara. Los agentes respondieron y Victor huyó por una puerta de emergencia.

No lo encontraron dentro del edificio.

Mercer cayó de rodillas. La herida del hombro sangraba más.

Antes de que se lo llevaran, entregó a Nathan una tarjeta.

—El código abre el archivo de Grace.

—¿Qué archivo?

—Su última declaración, grabada después del accidente.

Nathan se quedó inmóvil.

—Dijiste que murió en la operación.

—Murió horas después.

—Me dijeron que no despertó.

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Mercer sostuvo su mirada.

—Despertó. Y pidió que usted no entrara.

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