Capítulo 07 - La beca rechazada

Chapter 07 - Capítulo 07 - La beca rechazada
Liora no lloró cuando Helena leyó la carta.
La beca cubría matrícula, alojamiento y libros durante cuatro años. Había sido concedida por el Programa Evelyn Mercer para estudiantes con proyectos de impacto social. El nombre de su abuela no tenía relación con la familia; era una coincidencia casi cruel.
El correo de aceptación debía enviarse antes del 20 de junio.
El día 18, desde la cuenta falsa creada a nombre de Liora, alguien respondió que la estudiante había elegido «una oportunidad familiar incompatible con la residencia universitaria». La plaza fue asignada a otra persona.
—¿Se puede recuperar? —preguntó.
Helena no mintió.
—Podemos demostrar fraude y pedir una excepción. Pero la universidad no está obligada a retirar la beca a quien la recibió después.
—Entonces alguien estudia gracias a que mi familia fingió ser yo.
—Esa persona no tiene la culpa.
—Lo sé.
La respuesta salió demasiado deprisa. Liora se quedó mirando la pantalla. Había aprendido a ser justa incluso en el momento en que menos le convenía. Parte de ella odiaba esa capacidad. Otra parte sabía que era lo único que la diferenciaba de Susan y Corbin.
Rebecca preparó una cena que nadie comió. A medianoche, Liora abrió el vídeo de su solicitud. En él hablaba de HomeThread, de la importancia de cuidar sin quitar autonomía y de su deseo de estudiar diseño de sistemas humanos.
«Una familia no debería tener que elegir entre amar a una persona y organizar su cuidado», decía la Liora de meses atrás, segura de que el trabajo duro conducía a algún lugar.
La chica de la pantalla no sabía que su propia familia ya estaba organizando su futuro sin ella.
A la mañana siguiente, Northlake aceptó una reunión virtual. Participaron la directora de admisiones, el responsable de becas, Helena y Liora. La directora escuchó sin interrumpir. Cuando vio las pruebas del correo falso, su expresión se endureció.
—Necesitaremos una declaración jurada y el informe forense —dijo—. No puedo prometer que recuperemos la beca original.
—No quiero que se la quiten a otra estudiante.
La mujer la observó durante un segundo.
—Eso dice mucho de usted, señorita Hale.
—Ojalá dijera algo útil para pagar la matrícula.
La directora no sonrió, pero su voz se suavizó.
—Permítanos revisar opciones extraordinarias.
Después de la reunión, Daniel apareció en Segundo Hilo.
Esta vez no entró con autoridad. Esperó en la puerta.
—Necesito hablar contigo —dijo.
Helena permaneció en la trastienda. Rebecca se negó a subir.
Daniel vio la carta de la beca sobre la mesa y cerró los ojos.
—No sabía que Corbin la había rechazado.
—¿Sabías que existía?
—Él dijo que habías recibido una ayuda parcial y que Northlake seguía siendo demasiado cara.
—¿Le dejaste gestionar mi correo?
—Dijo que estaba ayudando con el proceso.
Liora lo miró con incredulidad.
—Corbin no recuerda ni mi fecha de cumpleaños sin que mamá se la mande.
Daniel se sentó.
—Cometí errores.
—No has venido para enumerarlos.
—Miles Vale ha adelantado la presentación. Será esta tarde, en privado. Si no firmamos hoy, retira la oferta.
—Entonces retírala.
—Hay veinte personas trabajando en el proyecto.
—¿Con contratos reales?
Daniel no respondió.
—¿Cuántas? —insistió Liora.
—Cinco. Los demás son colaboradores.
—¿Y saben que el producto es robado?
—No.
—Pues díselo.
Daniel apoyó las manos sobre la mesa.
—He hablado con Corbin. Está dispuesto a reconocerte como cofundadora. Tendrías el veinte por ciento.
—¿De mi propia idea?
—Es una posición muy buena para alguien de dieciocho años.
—No quiero trabajar con él.
—No puedes permitir que el resentimiento te haga rechazar una oportunidad.
Aquella palabra. Oportunidad. La misma que Susan usaba para justificar todo lo que entregaba a Corbin.
—¿Por qué rechazó mi beca? —preguntó Liora.
Daniel desvió la mirada.
—Necesitaba que te quedaras en casa durante el desarrollo inicial. Conocías el sistema mejor que nadie. Pensaba pedirte ayuda cuando se calmara todo.
—¿Pensaba obligarme a trabajar para él después de robarme?
—No lo expresaría así.
—Por eso eres peligroso, papá. Siempre encuentras una forma más limpia de decir lo mismo.
Daniel se levantó.
—Si vas a denunciarlo, hazlo después de la reunión. Déjame recuperar el dinero primero.
Liora comprendió que él seguía creyendo que el problema era el orden de los acontecimientos, no su naturaleza.
—No.
—Piénsalo.
—Ya lo he hecho.
Cuando Daniel se marchó, Helena salió de la trastienda.
—Podemos enviar una notificación formal a Vale North antes de la reunión.
Liora miró la presentación de HomeThread y luego el sobre de Northlake.
—No. Quiero ir.
Rebecca se alarmó.
—¿A la reunión?
—Corbin lleva años contando historias sobre mí cuando no estoy delante. Esta vez voy a estar.
La presentación se celebraba en el piso treinta y dos de un hotel del centro. Helena consiguió que Miles Vale aceptara la presencia de Liora al advertirle de una posible disputa de propiedad intelectual.
A las cinco y media, Liora entró en la sala.
Corbin estaba frente a una pantalla. Daniel se encontraba junto a la mesa. Susan, sentada al fondo, llevaba el collar de perlas de Evelyn.
Los tres la miraron como si una hija solo pudiera entrar en la vida familiar cuando era invitada.
Miles Vale se levantó.
—Señorita Hale, su abogada afirma que usted creó el producto que estamos a punto de financiar.
Corbin sonrió con una calma ensayada.
—Mi hermana está confundida. Participó en un proyecto temprano, pero KinTrace es una plataforma completamente distinta.
Liora dejó sobre la mesa el portátil antiguo.
—Entonces no tendrás inconveniente en explicar por qué el código inicial conserva mi nombre de usuario.
El rostro de Corbin no cambió.
May you like
Pero Daniel dejó caer el bolígrafo.
Y Susan se llevó una mano al collar de la abuela, como si acabara de recordar que también aquello perteneció primero a otra mujer.