Capítulo 09 - La vecina que conocía la canción

Chapter 09 - Capítulo 09 - La vecina que conocía la canción
Claire llamó a Naomi desde el coche.
—¿Dónde está Lily?
—Conmigo. Estamos haciendo tortitas.
La voz sonaba normal. Al fondo, Lily reía porque una tortita había salido con forma de pez.
Claire tuvo que apoyar la frente en el cristal.
—No salgas de casa.
—¿Ha pasado algo?
—Sí.
Naomi guardó silencio.
No preguntó qué.
Aquella pausa confirmó que sabía más de lo que había dicho durante años.
Cuando Claire llegó, dos agentes revisaron el edificio. No encontraron amenazas ni vehículos sospechosos. Naomi abrió la puerta con un delantal manchado de harina y el cabello rubio recogido en una trenza.
Tenía cuarenta y un años.
La edad encajaba.
Lily corrió hacia su madre.
—Naomi sabe la canción de la estrella.
Claire se quedó inmóvil.
Joanna cantaba una melodía breve cuando Claire era niña. No tenía letra completa, solo una frase: “La estrella no pregunta si puede brillar”. Claire la había tarareado a Lily desde bebé, pero nunca delante de Naomi.
—¿Dónde la aprendiste? —preguntó.
Naomi dejó el plato sobre la mesa.
—Lily, ¿quieres ir con la señora Sonia a elegir un libro?
La niña miró a ambas.
—¿Estáis enfadadas?
—No contigo —respondió Claire.
Sonia llevó a Lily al dormitorio. Los agentes permanecieron en el pasillo.
Naomi se quitó el delantal.
—Patricia te lo ha dicho.
No era una pregunta.
Claire sintió que la rabia le llegaba despacio.
—Dijo que eres Lily Hart.
Naomi cerró los ojos.
—Ese fue mi nombre al nacer.
Claire tuvo que agarrarse al respaldo de una silla.
—¿Desde cuándo lo sabes?
—Desde hace seis años.
—Me conoces desde hace cinco.
—Sí.
La palabra era una puerta cerrada.
Naomi contó que creció como Lily Vale hasta los seis años. Después del incendio en el que murieron Edward y Margaret, un abogado la trasladó a otra familia con el nombre Naomi Reed. Le dijeron que Lily Vale había muerto en el incendio y que el cambio era necesario porque un pariente peligroso la buscaba.
—¿Quién era ese pariente?
—Joanna.
Naomi creció creyendo que su madre biológica era inestable y que había intentado secuestrarla. A los treinta y cinco años recibió una carta de David Moreau. Incluía documentos de adopción y una fotografía de Joanna.
—¿Por qué te la envió?
—Porque Malcolm le ordenó encontrarme antes de que Patricia lo hiciera.
Claire soltó una risa sin alegría.
—David encontraba a todo el mundo menos a mí.
—Te encontró. No sabía cómo acercarse sin activar el fideicomiso ni alertar a Patricia.
—Así que te envió a vivir a mi lado.
Naomi bajó la mirada.
—Sí.
Claire recordó el día en que Naomi apareció en el edificio con cajas y una planta demasiado grande. Se hicieron amigas en el ascensor. Naomi cuidó de Lily cuando Claire volvió al trabajo, estuvo en sus cumpleaños, la acompañó durante la pérdida del embarazo y sostuvo su mano el día que decidió pedir el divorcio.
Cada recuerdo había sido real para Claire.
Ahora tenía una segunda sombra.
—¿Todo fue una misión?
—Al principio quería observarte.
—¿Para quién?
—Para mí. David dijo que eras hija de Joanna, pero yo no sabía si creerle. Patricia me había enviado mensajes durante años diciendo que Joanna había tenido otra hija para reemplazarme.
Claire sintió el golpe.
—¿Reemplazarte?
—Eso fue lo que me enseñaron a pensar.
Naomi se sentó.
Los primeros meses, buscó señales de ambición o desprecio. Encontró a una mujer agotada, casada con un hombre ausente y preocupada por no ser una buena madre. Vio a Patricia corregir cada decisión de Claire y a Harrison permitirlo.
—Después nació Lily —dijo—. Y dejé de poder pensar en ti como parte de una historia que me habían robado. Eras mi hermana.
—Pero no me lo dijiste.
—Patricia me llamó la noche en que Lily salió del hospital. Dijo que si me acercaba como familia, utilizaría el expediente de la adopción para demostrar que yo era una estafadora. Y que conseguiría que Claire fuera evaluada por inestabilidad.
—Lo intentó igualmente.
—No lo sabía.
Claire la miró con dureza.
—Siempre hay una parte que no sabíais.
Naomi aceptó el reproche.
—Sí.
—¿David te contó el valor de Aurelia?
—Hace dos años.
—¿Y sabías que eras beneficiaria?
—Sabía que Joanna había dejado algo para las dos. No sabía cuánto.
—¿Querías reclamarlo?
Naomi miró la puerta del dormitorio donde Lily elegía un cuento.
—Quería saber si al reclamarlo te destruiría a ti.
Claire sintió una mezcla dolorosa de ternura y furia.
—No tenías derecho a decidir eso sola.
—Lo sé.
—Dormiste en mi casa. Cuidaste a mi hija. Me oíste preguntarme por qué nadie de mi familia se parecía a mí.
Naomi empezó a llorar.
—Lo sé.
Claire no la abrazó.
Aquel límite le dolió a ambas, pero era necesario. El cariño no podía convertir el engaño en un detalle menor.
Sonia regresó con Lily y propuso una prueba de ADN. Naomi aceptó.
—También necesitamos tu testimonio —dijo—. Patricia ha admitido participación en una adopción irregular.
Naomi asintió.
Antes de que se marcharan, Claire preguntó:
—¿Por qué elegiste el nombre Naomi?
—No lo elegí. Me lo dieron.
—¿Y Lily?
Naomi miró a la niña.
—Cuando me dijiste cómo se llamaría tu hija, pensé que David te había contado la verdad.
Claire negó.
Había elegido Lily porque era el nombre de una flor que Joanna dibujaba en los márgenes de sus cuadernos. Nunca supo que era también el nombre de una hermana.
Naomi abrió un cajón y sacó una caja musical.
—Esto estaba conmigo en el incendio.
Al girar la llave, sonó la canción de la estrella.
Dentro de la tapa había una fotografía diminuta de Joanna y Thomas con dos niñas. Una era Naomi. La otra era un bebé.
Claire.
—¿Cómo puede existir esta foto si nos dijeron que Joanna nunca te recuperó? —preguntó Claire.
Naomi respiró hondo.
—Porque me recuperó durante tres meses.
La historia oficial de que Lily murió sin conocer a su madre era falsa.
Joanna había logrado sacar a su primera hija de la casa de los Vale.
Y alguien la devolvió después.
En el reverso de la fotografía, Thomas escribió:
«Malcolm prometió ayudarnos. No sabíamos que Patricia escuchaba».
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Claire comprendió que el incendio podía no haber sido un accidente.
Y Naomi era la única superviviente.