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Capítulo 06 - La voz detrás del cristal

Chapter 06 - Capítulo 06 - La voz detrás del cristal

Las grabaciones cambiaron la custodia.

Sonia presentó una solicitud urgente y el juez suspendió temporalmente las visitas de Harrison hasta que un especialista evaluara el riesgo de manipulación, vigilancia y uso indebido de información médica.

Claire no sintió alivio.

Lily preguntó por qué su padre no iría al parque el sábado.

—Los adultos tenemos que aclarar algunas cosas —respondió Claire.

—¿Está castigado?

—No exactamente.

—Cuando yo hago algo malo, tengo que decir qué hice.

Claire se sentó junto a ella en la alfombra.

—Tienes razón.

No contó a una niña de cuatro años que su padre había grabado a su madre. Le dijo que Harrison había tomado decisiones que no eran seguras y que un juez quería asegurarse de que aprendiera a hacerlo mejor.

Lily abrazó el conejo de tela.

—¿Me sigue queriendo?

—Sí.

La respuesta salió antes de que Claire pudiera analizarla.

Seguía creyendo que Harrison quería a su hija. El problema era que había aprendido de Patricia a considerar el amor como una autorización para controlar.

Aquella tarde, Miriam llamó desde la boutique.

La familia Voss intentaba trasladar la colección Aurora antes de que venciera el contrato de Aurelia. Tres camiones habían llegado a la puerta trasera.

Claire fue con Sonia y dos agentes judiciales.

Patricia estaba en medio del salón, dando órdenes.

—Estas piezas pertenecen a Voss Gems —dijo.

Claire mostró la suspensión.

—Los derechos están en disputa. No pueden moverlas.

—Son objetos físicos, no ideas.

—Y los objetos físicos están asegurados por Aurelia.

Patricia sonrió.

—Durante años te sentaste en mi mesa fingiendo ser una esposa tímida. ¿Cuánto tiempo llevabas esperando esto?

Claire miró las vitrinas.

—No esperaba que me pegaras con una pregunta sobre una tarjeta. Esperaba que alguien de esta familia me dijera la verdad antes de que tuviera que buscarla sola.

—Tu madre también adoraba presentarse como víctima.

Miriam avanzó.

—Joanna te dio una carrera.

—Joanna tenía talento y ninguna disciplina. Yo convertí sus dibujos en una empresa.

—Convertiste su nombre en silencio.

Los agentes ordenaron detener el traslado.

Mientras revisaban inventario, Claire se acercó al collar Aurora, la pieza central de la colección. Había aparecido en portadas, museos y campañas. Patricia afirmaba haberlo diseñado la noche en que Harrison nació.

Miriam abrió el estuche con permiso del custodio.

—Tu madre escondía marcas en sus primeras piezas —dijo.

Con una lupa, mostró la parte posterior del cierre. Entre dos flores de oro había tres letras microscópicas: J.H.T.

Joanna Hart y Thomas.

—Esto no basta para demostrar propiedad —dijo Patricia.

—No —respondió Miriam—. Pero demuestra que mentiste sobre la fecha. Thomas murió cuatro años antes de que afirmaras haber diseñado el collar.

Claire observó el cierre.

Notó una pequeña irregularidad. Miriam presionó con una herramienta y una lámina de oro se deslizó.

Dentro había un fragmento de papel protegido por cera.

Los agentes fotografiaron la apertura.

El mensaje estaba escrito por Joanna.

«Si Patricia muestra este collar como suyo, buscad la voz detrás del cristal».

—¿Qué significa? —preguntó Sonia.

Miriam miró la pared de espejos de la boutique.

El edificio había pertenecido a Aurora Studio antes de convertirse en Voss Gems. Joanna diseñó el salón y supervisó los escaparates.

El espejo central parecía fijo, pero un plano antiguo mostraba un espacio técnico detrás.

Los agentes solicitaron autorización para abrirlo. Patricia protestó, pero el juez amplió la orden al considerar que podía contener documentación ligada a las piezas.

Detrás del cristal encontraron una habitación estrecha.

Había cajas de bocetos, moldes de cera, libros de cuentas y una grabadora de carrete. Todo cubierto por polvo, salvo una carpeta reciente.

—Alguien ha entrado —dijo Sonia.

La carpeta contenía copias de las cartas de Thomas y un inventario escrito por David Moreau hacía seis meses.

David conocía la habitación.

Miriam conectó la grabadora antigua con ayuda de un técnico.

La voz de Joanna llenó la boutique.

—Me llamo Joanna Hart. Estoy grabando esto porque Patricia Celeste Moore ha presentado un contrato que nunca firmé.

Patricia se apoyó en una vitrina.

Joanna describía la creación de Aurora, la participación de Miriam y el acuerdo con Malcolm. Hablaba también de Lily, la hija que le dijeron muerta, y de sus sospechas sobre los Vale.

—Thomas ha encontrado pruebas de que Lily vive —decía—. Si algo nos ocurre, Malcolm debe proteger a Claire y devolver los diseños a ambas hijas.

Claire sintió que el pecho le dolía.

La cinta avanzó.

—Pero Malcolm tiene miedo de perder a Patricia. Y los hombres asustados suelen llamar prudencia a la cobardía.

Malcolm había escuchado quizá aquellas palabras antes. Aun así eligió el silencio.

La grabación cambió de fecha.

Joanna hablaba desde el hospital, poco antes de morir.

—He cometido un error. Confié el contrato verdadero a Thomas, pero David Moreau sabe dónde está. Si David trabaja algún día para Patricia, buscad a la mujer de la voz rota.

Todos miraron a Miriam.

—No soy yo —dijo.

Patricia intentó salir. Un agente le pidió permanecer.

El último fragmento estaba dañado. La voz de Joanna se interrumpía.

—La mujer de la voz rota se llama…

El nombre quedó cubierto por estática.

Miriam rebobinó, sin éxito.

Entonces una mujer del grupo de invitados que aún esperaba fuera de la boutique dio un paso. Era elegante, de unos sesenta años, y llevaba un pañuelo de seda alrededor del cuello.

—Se llama Ruth Moreau —dijo con una voz áspera.

David levantó la cabeza desde el lugar donde esperaba con su abogado.

La mujer se quitó el pañuelo. Una cicatriz cruzaba su garganta.

—Soy la madre de David —continuó—. Y Joanna me dio la carta que Harrison robó de la caja.

Claire se acercó.

—¿Dónde está?

Ruth miró a Patricia.

—En un lugar donde ella no puede quemarla.

Después miró a Harrison, que acababa de entrar acompañado por su abogado.

—Pero antes de entregarla, Claire debe saber por qué su marido buscó la caja dos años antes de que David le enviara el informe.

Harrison se quedó quieto.

Ruth sostuvo su mirada.

—No investigaba el dinero. Investigaba a Lily.

Y según los documentos que encontró, alguien había presentado una solicitud secreta para declarar a Claire no apta como madre pocas semanas después del nacimiento.

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La solicitante no era Patricia.

Era Harrison.

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