Capítulo 04 - La niña llamada Celeste

Chapter 04 - Capítulo 04 - La niña llamada Celeste
Claire llevó la fotografía a casa y la dejó sobre la mesa sin poder apartar los ojos.
La niña tenía el cabello claro, las mejillas redondas y una pequeña marca junto a la ceja izquierda.
Patricia tenía la misma marca.
No era una prueba. Podía ser coincidencia, una herida de infancia o una ilusión nacida del agotamiento. Pero la palabra Celeste estaba escrita con la letra de Joanna.
Miriam explicó lo que sabía.
Joanna dio a luz a una niña cuando tenía diecinueve años. No estaba casada y dependía económicamente de una tía enferma. Patricia, entonces su amiga íntima, la ayudó durante el embarazo.
Poco después del parto, Joanna sufrió una infección y permaneció semanas hospitalizada. Cuando salió, le dijeron que la bebé había muerto por una complicación respiratoria.
—¿Quién se lo dijo? —preguntó Claire.
—El médico y Patricia.
—¿Había certificado?
—Sí. Pero nunca le permitieron ver el cuerpo.
Años después, Joanna vio a Patricia con una niña de la misma edad. Patricia afirmó que era hija de una prima fallecida y que se llamaba Celeste.
—¿Mi suegra se llama Patricia Celeste Voss? —preguntó Claire.
—Antes de casarse usaba Celeste como nombre habitual. Patricia era su primer nombre legal, pero casi nadie lo sabía.
Claire sintió náuseas.
—¿Estás diciendo que Patricia podría ser hija de mi madre?
Miriam negó.
—No. Patricia era solo dos años menor que Joanna. La niña de la fotografía creció con otra identidad.
—¿Quién?
Miriam miró la imagen.
—No lo sé. Desapareció de los registros después de cumplir seis años.
Joanna investigó durante décadas. Creía que Patricia y el médico habían entregado a la niña a una familia relacionada con los Voss. Thomas Hart la ayudó. Por eso administró Aurelia y guardó el contrato auténtico.
—¿Mi padre murió por esto? —preguntó Claire.
—Nunca pude demostrarlo.
El accidente ocurrió una semana después de que Thomas solicitara los registros de adopción.
Claire cerró los ojos.
Cada respuesta parecía abrir una habitación más antigua.
Sonia recomendó separar las investigaciones. Una cosa era recuperar los activos y denunciar las falsificaciones. Otra, afirmar públicamente que existía una hermana desaparecida.
—Necesitamos el contrato auténtico primero —dijo.
La llave de Miriam correspondía a una caja bancaria en Brooklyn. Estaba registrada a nombre de Lily Hart, con Thomas como tutor y Joanna como beneficiaria sustituta.
Para abrirla, el banco exigía un certificado de defunción o una orden judicial.
Sonia consiguió la orden esa tarde.
Dentro de la caja había el contrato original, cartas de Joanna y un sobre con documentos de adopción.
El contrato confirmaba que Joanna conservó el setenta por ciento de los derechos de la colección Aurora y transfirió su administración a Aurelia Holdings.
Las cartas demostraban que Patricia conocía el acuerdo.
Pero los papeles de adopción fueron más difíciles de interpretar.
La niña, Lily Joanna Hart, había sido entregada temporalmente a una pareja llamada Edward y Margaret Vale. El apellido no era Voss.
—¿Quiénes eran? —preguntó Claire.
Miriam reconoció el nombre.
Margaret Vale era hermana de Malcolm Voss.
La pareja murió en un incendio cuando la niña tenía seis años. Después, la tutela pasó a un familiar no identificado por una orden sellada.
—Patricia pudo intervenir —dijo Sonia.
Claire revisó las fotografías adjuntas.
La última mostraba a Lily a los cinco años, con un vestido azul y una pulsera de cuentas rojas.
Claire había visto esa pulsera.
David Moreau la guardaba en una vitrina de su despacho y decía que perteneció a su hermana fallecida.
—David —murmuró.
Sonia llamó al registro civil. David Moreau nació con el nombre de David Vale. Sus padres eran Edward y Margaret.
—Era hermano adoptivo de Lily —dijo.
—Y administrador de Aurelia.
La estructura empezó a adquirir sentido.
David conocía la existencia de la niña, el fideicomiso y la herencia. Había servido a Patricia durante años mientras fingía proteger a Claire.
Lo citaron a una reunión.
David llegó con un abogado y una expresión triste.
—Esperaba que la caja siguiera cerrada —dijo.
Claire puso la fotografía delante de él.
—¿Quién es esta niña?
David no tocó la imagen.
—Mi hermana.
—¿Dónde está?
—Murió.
—¿Cuándo?
—A los doce años.
—¿De qué?
—Leucemia.
Sonia pidió el certificado.
David entregó una copia. El nombre era Lily Vale. La fecha coincidía con una niña enterrada en Connecticut.
Claire sintió una tristeza extraña por alguien a quien acababa de descubrir.
—¿Por qué no se lo dijiste a mi madre?
David apretó la mandíbula.
—Patricia nos dijo que Joanna la había abandonado.
—¿Y después?
—Cuando Lily enfermó, Joanna apareció en el hospital. Yo tenía quince años. La vi suplicar que la dejaran entrar.
—¿La dejaron?
—No.
—¿Quién lo impidió?
—Malcolm.
La respuesta sorprendió a Miriam.
David continuó.
Malcolm temía que Joanna reclamara la tutela, abriera los documentos de Aurora y provocara un escándalo mientras Lily estaba enferma. Convenció a los Vale de que mantenerla fuera era lo mejor para la niña.
—Murió sin conocer a su madre —dijo Claire.
David bajó los ojos.
—Sí.
—Y aun así aceptaste administrar la herencia de Joanna.
—Quería asegurarme de que tú recibieras lo que correspondía.
—Retuviste la información después de que cumplí treinta y cinco.
—Patricia amenazó con revelar que Thomas Hart no era tu padre biológico.
Claire sintió el golpe, pero no se movió.
—¿Quién lo era?
David miró a Sonia y luego a Claire.
—Malcolm Voss.
La habitación quedó en silencio.
Claire pensó en el hombre de la residencia. En su ternura. En su culpa. En la forma en que había dicho “todo tuyo” al hablar de Aurelia.
—¿Malcolm es mi padre?
—Joanna y él estuvieron juntos antes de que él se casara con Patricia —respondió David—. Thomas te crió y te dio su apellido. Malcolm pagó en secreto, pero nunca te reconoció.
Claire se levantó.
—¿Harrison lo sabía?
David cerró los ojos.
—Lo descubrió hace ocho meses, en el mismo informe.
Claire sintió que el mundo se inclinaba.
Harrison no solo había sabido que ella era dueña de Aurelia.
Había sabido que Malcolm era su padre.
Eso significaba que el hombre con quien Claire estuvo casada durante siete años podía ser su hermano por parte de padre.
Sonia tomó el informe con rapidez.
—Necesitamos pruebas genéticas antes de aceptar esto.
David asintió.
—Las hay.
Sacó un sobre sellado.
Dentro no había una prueba que confirmara la relación.
Había una que la negaba.
Malcolm no era el padre de Claire.
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Alguien había creado la historia falsa para impedir que ella y Harrison reclamaran juntos el control de Aurelia.
Y la única persona que sabía quién era realmente el padre de Claire seguía siendo Patricia.