Capítulo 06 - El padre que nunca visitaba a su hijo

Chapter 06 - Capítulo 06 - El padre que nunca visitaba a su hijo
Malcolm Thornton entró apoyado en un bastón de madera oscura, aunque no parecía necesitarlo.
A sus setenta y dos años conservaba la espalda recta, el cabello blanco cuidadosamente peinado y esa clase de mirada que obligaba a los demás a corregir la postura. Llevaba nueve meses declarando a la prensa que su salud le impedía visitar a Ethan. Sin embargo, cruzó la habitación sin vacilar.
Claire guardó la llave en el puño.
—¿Cómo sabe que la tengo?
Malcolm miró la caja de música sobre la mesa.
—Samuel y yo trabajamos juntos durante veintiséis años. Conocía sus escondites.
—No lo conocía lo suficiente para respetarlo.
El anciano sonrió con tristeza ensayada.
—Tu padre cometió errores. Yo también. Las empresas grandes no se construyen sin decisiones dolorosas.
—Acusarlo de robo no fue una decisión dolorosa. Fue un delito.
Malcolm se acercó a Ethan y le apoyó dos dedos en la muñeca. Claire contuvo el impulso de apartarlo.
—Mi hijo siempre tuvo una debilidad por las causas perdidas —dijo—. Supongo que por eso escribió tu nombre en aquel anexo.
Claire se quedó quieta.
—Entonces sabía que existía.
—Yo sé todo lo que se firma en mi compañía.
—¿También sabía que Jason lo convirtió en un consentimiento matrimonial?
—Jason es impaciente. Confunde la rapidez con la inteligencia.
No había sorpresa en su voz. Ni indignación.
—¿Va a denunciarlo?
—Puedo anular la ceremonia, cancelar la deuda de tu madre y darte suficiente dinero para empezar de nuevo lejos de aquí.
Claire comprendió que no había venido a rescatarla. Había venido a comprar su silencio.
—¿A cambio de la llave?
—A cambio de que reconozcas que este asunto no te pertenece.
—Mi padre murió por este asunto.
—Tu padre murió del corazón.
—Después de que ustedes destruyeran su nombre.
Malcolm suspiró, como si Claire fuera una niña obstinada.
—Samuel quiso ser héroe en una estructura que no tolera héroes. Tú todavía puedes evitar su error.
Desde la cama, el pulso de Ethan empezó a subir. Malcolm miró el monitor y luego el rostro de su hijo. Durante unos segundos, ambos hombres parecieron mantener una conversación que Claire no podía oír.
Malcolm se inclinó hasta quedar muy cerca de Ethan.
—No vuelvas a decepcionarme —murmuró.
Ethan no abrió los ojos, pero su mandíbula se tensó.
Claire lo vio. Malcolm también.
El anciano se enderezó.
—El doctor Cole revisará la medicación esta noche. Mañana tendrás la oportunidad de firmar de nuevo.
—No firmaré.
—Todos firman cuando entienden el precio de negarse.
Malcolm caminó hacia la puerta. Antes de salir, miró el vestido de novia guardado en el armario.
—Por cierto, te queda mejor la ropa sencilla. El encaje te hacía parecer culpable.
La puerta se cerró.
Claire esperó un minuto entero antes de acercarse a Ethan. Él abrió los ojos de inmediato.
—¿Sabía que estabas consciente?
Una vez.
—¿Desde cuándo?
Ethan intentó hablar. La voz se quebró, así que Claire le dio un pequeño sorbo de agua con una esponja.
—Navidad —consiguió decir.
—Miriam dijo que despertaste entonces.
—Él… estaba aquí.
Ethan respiró con dificultad. Recordó fragmentos: luces del árbol reflejadas en el monitor, Malcolm sentado junto a la cama, el olor de su colonia. Ethan había abierto los ojos y pronunciado la palabra «padre». Malcolm llamó a Cole, pero no para celebrar. Le dijo que su hijo aún no estaba preparado para regresar al mundo.
—¿Por qué quería mantenerte dormido?
—Consejo… auditoría… venta.
Claire completó la idea.
—Mientras estuvieras incapacitado, podía controlar tus acciones y cerrar la auditoría de mi padre.
Una vez.
—¿Jason actuaba para él?
Ethan dudó.
Dos veces.
—¿Actuaba por su cuenta?
Una vez.
Aquello era peor. No había una sola conspiración, sino varias personas aprovechando el mismo cuerpo inmóvil.
Miriam entró poco después con una mujer a la que presentó como doctora Nora Hayes, neuróloga del hospital universitario. Llevaba una chaqueta sencilla, una carpeta y una expresión que no se modificó al ver la riqueza de la estancia.
—He venido como consultora privada de la señora Thornton —dijo en voz alta, para que el guardia la oyera.
Después cerró la puerta.
Nora examinó a Ethan durante cuarenta minutos. Le pidió que siguiera una luz, respondiera con parpadeos y apretara dos dedos. Cuando terminó, su rostro era grave.
—No está en coma —dijo—. Presenta debilidad extrema, descondicionamiento y los efectos de una sedación prolongada. Necesita un hospital real, fisioterapia y una revisión toxicológica inmediata.
Claire sintió alivio y miedo al mismo tiempo.
—¿Puede declararlo por escrito?
—Sí. Pero en cuanto lo haga, intentarán desacreditarme.
—¿Por qué?
Nora miró a Miriam.
—Porque el doctor Cole llamó esta mañana a mi jefe para preguntar cuánto costaría mantenerme lejos de este caso.
Miriam sacó un vial vacío del bolsillo.
—Guardé esto antes de que contaran el inventario.
Nora lo envolvió en una bolsa de evidencia y firmó la etiqueta. Claire hizo lo mismo como testigo.
Por primera vez tenían algo que no era una sospecha.
El plan era sencillo: Claire saldría al día siguiente con Nora para registrar la muestra y luego iría a Saint Catherine. Miriam se quedaría con Ethan y reduciría la medicación de forma segura. Mara Levin las esperaría en el hospital.
Pero Jason apareció antes del amanecer.
Parecía no haber dormido. Llevaba la corbata aflojada y un corte pequeño en el labio.
—Mi tío ha ordenado que me aparte de la gestión médica —dijo—. Quiere que creas que eso significa que estás a salvo.
—¿Por qué iba a creer algo que dices?
—Porque Malcolm no te necesita viva cuando tenga la llave.
Claire no respondió.
Jason miró a Ethan, luego volvió a ella.
—¿Te ha contado ya quién firmó la suspensión de tu padre?
Claire sintió que algo se cerraba en su pecho.
—Malcolm.
Jason negó lentamente.
—No. El documento llevaba la firma de Ethan. Él expulsó a Samuel del edificio. Él permitió que los periodistas lo esperaran en la acera.
Claire miró hacia la cama.
Ethan tenía los ojos abiertos.
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Y por primera vez desde que despertó, no pudo sostenerle la mirada.
La siguiente verdad no estaba escondida en una caja ni en un hospital: estaba dentro del hombre al que Claire acababa de decidir salvar.