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Capítulo 07 - El apartamento de Seattle

Chapter 07 - Capítulo 07 - El apartamento de Seattle

Daniel viajó a Seattle con Lena y dos agentes federales.

Rachel permaneció en Nueva York con Noah y las niñas. Aceptó únicamente después de que Lena instalara protección permanente y trasladara al grupo a una vivienda cuya dirección no aparecía en ningún registro de Vale.

Antes de salir, Ava entregó a Daniel la mitad de la brújula de Emily.

—Mamá dice que solo debe juntarse cuando alguien decide volver —explicó.

—¿Y si ella no quiere volver conmigo?

La niña pensó.

—Entonces se la devuelves.

Daniel guardó la pieza.

Seattle lo recibió con lluvia.

La antigua dirección estaba en Capitol Hill, encima de una tienda de discos. Daniel había alquilado aquel apartamento cuando tenía veinticuatro años. Se mudó antes de conocer a Emily y mantuvo el contrato durante dos años porque el propietario era amigo de su padre.

Marcus lo sabía porque fue allí donde celebraron sus primeras reuniones sobre Vale Therapeutics.

El edificio estaba vacío por una reforma detenida. La puerta del apartamento 4B no tenía cerradura.

Dentro solo quedaban paredes desnudas y un suelo de madera cubierto de polvo.

—¿Qué buscamos? —preguntó Lena.

—Algo que Emily no pudo conocer por mí.

Daniel recorrió la cocina, el dormitorio y el pequeño balcón. Recordó una conversación de hacía años. Emily había mencionado una vista de la torre Space Needle desde una ventana alta. Daniel pensó que hablaba de la oficina de Vale.

Desde el 4B se veía exactamente aquella torre.

—Ella estuvo aquí —dijo.

Detrás de un radiador encontraron marcas recientes. Lena retiró una placa metálica. Había una caja impermeable con fotografías, una llave y un reproductor digital.

La primera imagen mostraba a Emily embarazada, sentada en el suelo del apartamento. Tenía un moretón en la mejilla y sostenía un periódico fechado tres semanas después de su supuesta muerte.

La segunda mostraba a Richard a su lado.

En la tercera aparecía Marcus.

Daniel sintió que la rabia le cerraba la garganta.

El reproductor contenía grabaciones realizadas por Emily en secreto.

—Richard dice que Daniel intentó matarme —se oía—. Recuerdo una discusión y el coche detrás de mí. No recuerdo quién conducía. Marcus insiste en que Daniel trabaja para una agencia extranjera. No sé qué creer.

Otra grabación tenía fecha de seis meses después.

—Estoy embarazada de tres niñas. El médico afirma que el embarazo comenzó antes del accidente. Richard quiere que firme una tutela. Dice que Noah murió. Si es mentira, necesito encontrar una forma de dejar una señal.

Daniel se apoyó en la pared.

Emily había pasado meses creyendo que él y Noah estaban muertos.

La última grabación se realizó tres años atrás.

—Rachel empieza a hacer preguntas. No sabe que es mi hermana. Richard dice que contárselo la pondría en peligro. A veces creo que él tiene miedo de Marcus. Otras veces creo que ambos disfrutan viendo cuánto puede soportar una mujer antes de aceptar la historia que le ofrecen.

Lena abrió la caja pequeña con la llave.

Dentro había una copia de la tutela original, informes médicos y un contrato.

Marcus había creado un fideicomiso con las acciones de Emily. Richard figuraba como administrador, pero el beneficiario final, si Emily y las niñas eran declaradas incapaces o fallecían, era una sociedad llamada Northline Research.

Northline pertenecía a Marcus.

—Ese es el motivo —dijo Lena.

—No todo.

Daniel señaló otra carpeta.

Contenía informes sobre ensayos con mujeres embarazadas. Vale había probado un fármaco para tratar una enfermedad autoinmune hereditaria. Varias participantes perdieron la memoria a corto plazo. Otras desarrollaron dependencia médica.

Emily había descubierto los ensayos y amenazó con denunciarlos.

—El accidente servía para silenciarla, controlar las acciones y mantenerla como paciente —dijo Lena.

Un ruido sonó en el pasillo.

Los agentes levantaron las armas.

Richard Vale apareció en la puerta.

No llevaba escolta. Tenía setenta años, el cabello completamente blanco y sangre seca en el puño de la camisa.

—Marcus se la llevó al centro de Northline —dijo.

—¿Dónde? —preguntó Daniel.

Richard miró la caja abierta.

—Primero necesito protección.

Lena se acercó.

—Está implicado en secuestro, falsificación de identidad, fraude y manipulación de cadáveres. No está en posición de negociar.

—Estoy en posición de decirles dónde morirá Emily si esperan una orden.

Daniel avanzó, pero Lena lo detuvo.

Richard explicó que Marcus había trasladado a Emily a una instalación cerrada en Bainbridge Island. El centro operaba como laboratorio de investigación y clínica para ejecutivos. Solo se accedía por ferry privado.

—¿Por qué debemos creerle? —preguntó Daniel.

—Porque Marcus ya no me necesita. Esta mañana intentó matarme.

Richard mostró una herida en el costado.

—¿Tú causaste el accidente de Emily?

El anciano bajó la vista.

—Ordené que la detuvieran antes de que llegara a la policía. Calvin golpeó su coche. No debía caer por el terraplén.

—Después la mantuviste cautiva ocho años.

—La mantuve viva.

Daniel sintió ganas de golpearlo.

—Le robaste a su hijo.

—Marcus me mostró pruebas de que tú habías comprometido los servidores. Creí que la usarías para destruir la empresa.

—¿Y cuando supiste que Noah estaba vivo?

Richard guardó silencio.

La respuesta estaba allí.

Siempre lo supo.

Lena esposó a Richard, pero aceptó escuchar las coordenadas. El equipo federal preparó una operación.

Daniel no podía participar.

—Marcus la usará contra nosotros si te ve —dijo Lena.

—Ya lo está haciendo.

Richard intervino.

—Hay un túnel de mantenimiento desde la orilla norte. Emily lo conoce. Intentó escapar por allí una vez.

—¿Por qué fracasó?

—Rachel la encontró y la convenció de volver.

Daniel miró al anciano.

—Rachel creyó que la estaba salvando de mí.

—Eso le dijimos.

El teléfono de Daniel vibró.

Era una videollamada de Marcus.

Emily aparecía sentada en una habitación blanca. Tenía una vía en el brazo.

—Encontraste el apartamento —dijo Marcus desde fuera de cámara—. Ahora sabes que ella pudo dejar señales y no lo hizo durante años.

Emily levantó los ojos.

—No le creas, Daniel.

Marcus entró en imagen.

—Dile quién te encontró después de tu primer intento de fuga.

Emily cerró la boca.

—Fue Rachel —respondió Marcus—. Tu nueva aliada.

La llamada terminó.

Daniel llamó a Nueva York.

Rachel no respondió.

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Las cámaras de la vivienda protegida mostraron la puerta abierta.

Noah y las trillizas habían desaparecido.

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