Capítulo 16 - La hermana de Daniel

Chapter 16 - Capítulo 16 - La hermana de Daniel
Marcus recibió a Emily y Daniel en una sala de entrevistas federal.
Llevaba uniforme gris, las manos esposadas y una serenidad que resultaba más inquietante que cualquier amenaza. Lena permaneció junto a la puerta. Dos cámaras grababan cada movimiento.
—Por fin juntos —dijo Marcus.
Emily no se sentó.
—No estamos aquí para representar ninguna historia tuya.
Marcus sonrió.
—Siempre fuiste más inteligente que Richard.
—Y tú siempre confundiste inteligencia con derecho a experimentar con personas.
La sonrisa desapareció.
Daniel abrió la carpeta.
—¿Quién pidió incluir a Noah?
Marcus miró hacia el cristal de observación.
—Tu hermana Julia.
Daniel no reaccionó de inmediato.
—Mientes.
—Ella no pidió que lo secuestráramos. No uses una palabra grande cuando una decisión cobarde basta.
Marcus explicó que Julia descubrió la investigación clandestina de Daniel. Temía que Vale tomara represalias y que Noah quedara en medio. Se reunió con Mark Ellison —sin conocer su identidad real— y pidió preparar una tutela de emergencia para hacerse cargo del niño si Daniel era arrestado o desaparecía.
—Le dio horarios, documentos escolares y una copia de tu firma —dijo Marcus—. Quería protegerlo de ti.
—¿Y Emily?
—Julia nunca confió en ella. Pensaba que defendía a Richard porque era su padrastro.
Emily se sentó lentamente.
—¿Ella sabía que estaba viva?
Marcus deslizó una copia de varios correos.
Cinco meses después del accidente, Julia recibió un mensaje anónimo con una fotografía de Emily embarazada. La respuesta decía:
«No vuelvan a contactar. Daniel y Noah están intentando rehacer su vida».
Daniel sintió un zumbido en los oídos.
—No puede ser.
—La dirección pertenece a Julia. La firma digital también.
Marcus se inclinó.
—Tu hermana creyó que Emily había elegido marcharse. Yo me aseguré de que la fotografía pareciera tomada voluntariamente. Le dije que cualquier contacto destruiría la estabilidad de Noah.
—¿Por qué no me lo contó?
—Pregúntaselo.
Emily revisó los correos. Había otro mensaje de dos años después. Emily, bajo el nombre de Anna, pedía información sobre un niño llamado Noah Foster.
Julia respondió que el niño había muerto en un accidente de tráfico junto con Daniel.
Emily levantó los ojos.
—Ella también dijo que Noah estaba muerto.
Marcus observó el efecto con satisfacción.
—El miedo es un compuesto más barato que cualquier fármaco. Solo hay que darle una historia que permita a la persona sentirse protectora.
Daniel se levantó.
—¿Dónde están los registros?
—En una antigua fábrica de Catherine junto al río Skagit. Las coordenadas están en mi declaración.
—¿Por qué hablar ahora?
Marcus miró a Emily.
—Porque Richard pretende presentarse como víctima y Thomas como científico arrepentido. No voy a permitir que ellos escriban el final.
—No lo escribirás tú tampoco —dijo ella.
Salieron sin darle la despedida que buscaba.
Daniel llamó a Julia desde el pasillo.
Ella contestó al primer tono.
—¿Está Noah contigo?
—Sí. ¿Qué ocurre?
—Ponlo al teléfono.
—Está en la ducha.
—Julia, necesito escucharlo.
La voz de su hermana cambió.
—Has hablado con Marcus.
Daniel cerró los ojos.
—Voy para allá.
Emily lo detuvo.
—No vayas enfadado a una casa donde está Noah.
—Le dijo que estabais muertos.
—Lo sé.
—Te robó otra oportunidad de volver.
—Y tú tienes que decidir si quieres respuestas o castigo.
Daniel respiró hasta que las manos dejaron de temblar.
Emily pidió acompañarlo. No para apoyarlo, explicó, sino porque la mentira también le pertenecía.
Julia abrió la puerta del apartamento con el rostro pálido. Noah estaba en el salón, vestido y alerta. Había oído la discusión telefónica.
—¿Qué hiciste? —preguntó.
Julia se sentó.
No negó los correos.
Después de la desaparición, recibió la fotografía. Pensó que Emily había huido para proteger a las bebés y que no quería ser encontrada. Marcus le dijo que Daniel estaba obsesionado y que cualquier pista provocaría una búsqueda peligrosa.
—¿Por qué dijiste que habíamos muerto? —preguntó Noah.
Julia comenzó a llorar.
—Porque Anna siguió escribiendo. Cada mensaje hacía que tu padre volviera a dejar de dormir. Pensé que alguien lo estaba manipulando. Quise cerrar la puerta.
—La cerraste sobre mamá —dijo Noah.
—Sí.
—Y sobre mí.
—Sí.
Daniel apretó los dientes.
—Me viste buscarla.
—También te vi olvidarte de comer, perder trabajos y llevar a Noah a urgencias por ataques de pánico. Pensé que la esperanza os estaba matando.
—No era tu decisión.
—No.
Julia no añadió que lo hizo por amor.
Aquello evitó que la frase se convirtiera en otra defensa.
Emily permaneció junto a la ventana.
—¿Conservaste los mensajes originales?
Julia asintió.
—Todos.
—Los necesito para el juicio.
—Te los daré.
—Y después no quiero que te acerques a mis hijas sin supervisión hasta que ellas y yo decidamos qué lugar tendrás.
Julia tragó saliva.
—Lo entiendo.
Noah recogió su mochila.
—Me voy con mamá esta noche.
Daniel lo miró.
—¿Estás seguro?
—No. Pero quiero elegir algo aunque no esté seguro.
Emily le ofreció la mano.
Noah la tomó.
Al llegar al apartamento seguro, Ava, Mia y Zoe lo recibieron en pijama. Noah se tumbó entre ellas en el suelo y les contó que Julia había mentido.
—¿Ya no es nuestra tía? —preguntó Zoe.
—Sigue siendo tía —respondió Noah—. Solo que hizo algo malo.
Mia frunció el ceño.
—Los adultos tienen muchos nombres aunque hagan cosas malas.
Emily oyó la conversación desde la puerta.
Aquella noche encontró a Daniel sentado en el pasillo.
—Noah quiere quedarse aquí —dijo.
—Lo sé.
—¿Vas a intentar llevártelo?
—No.
—Eres su padre legal.
—Y él necesita espacio de mí.
Emily se sentó a cierta distancia.
—También necesita saber que no lo abandonas porque está enfadado.
Daniel levantó la vista.
—¿Qué hago?
—Pregúntale. No me preguntes a mí cómo dirigir su relación contigo.
Daniel sonrió con tristeza.
—Todavía estoy aprendiendo.
—Todos.
El teléfono de Lena sonó cerca de medianoche.
El equipo había llegado a la fábrica del río Skagit.
Encontraron los registros.
También encontraron restos humanos bajo el suelo.
Uno de los esqueletos llevaba una alianza grabada con el nombre de Catherine.
May you like
La mujer enterrada como Catherine Vale treinta años atrás no era ella.
Y si los restos de la fábrica pertenecían a la madre de Emily, alguien había falsificado otra muerte mucho antes de aprender a hacerlo con su hija.